No más tortazos por la noche, por favor.

Te levantas por la noche con los ojos cerrados, sin intención de abrirlos para poder continuar luego con el sueño. Pero al final no te queda mas remedio, y enciendes la luz.  ¡¡¡ zzzzaaaaasssss¡¡ un fogonazo en la cara, ¡¡¡horror ¡¡¡, ya me despertado.

 

El sistema domótico encenderá a tu paso por la noche una luz de cortesía de baja intensidad, permitiéndote ver sin deslumbrarte.

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